Monseñor Santiago Rodríguez, obispo electo de San Pedro de Macorís

Pbro. Felipe de Jesús Colón Padilla

Pbro. Felipe de Jesús Colón Padilla

Con alegría, la  Diócesis de San Pedro de Macorís,  ha recibido la noticia del nombramiento, por el papa Francisco, de su nuevo obispo Monseñor Santiago Rodríguez Rodríguez.

Es el segundo obispo nombrado en los veinte (20) años de su creación como iglesia particular. Siendo su primer obispo Monseñor Francisco Ozoria Acosta, transferido a la Arquidiócesis de Santo Domingo, el 10 de septiembre de  2016.

La sede vacante tuvo como Administrador Apostólico, a Su Excelencia Reverendísima Monseñor Rafael L. Felipe Núñez, obispo emérito de la diócesis de Barahona.

La misión de un obispo está descrita en el Código de Derecho Canónico, quien es puesto al frente de una iglesia particular, y ha de ejercer la función de regir, es decir, coordinar y programar el Año Litúrgico con sus agentes de pastoral.     Santificar, o sea,  dar ejemplo de santidad con su caridad, humildad y sencillez de vida, y promoviendo con empeño la santidad de los fieles, a través de la celebración de los sacramentos.  Y finalmente,  enseñar y explicar las verdades de fe que han de creerse y vivirse, hoy que estamos invadidos por las colonizaciones ideológicas y culturales. (Cf. canon 375,2; y,  canon 386).

Los obispos,  sucesores de los Apóstoles, están llamados a participar en la misión que Jesucristo mismo confió a los Doce y  a la Iglesia (Cf. Lumen Gentium, 24).

El nuevo obispo, Monseñor Santiago Rodríguez, nació el 25 de mayo de 1968, en el municipio de Mamey, Los Hidalgos, Puerto Plata. Hijo de  Ángel y Andrea (fallecidos).  En el año de 1992, ingresó al Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino, y Cursó los estudios de Filosofía y Teología. Recibe la ordenación sacerdotal, el 24 de junio, por imposición de manos de Su Excelencia Reverendísima Monseñor Gregorio Nicanor Peña Rodríguez.

La formación intelectual es fundamental para responder a los desafíos que encara los tiempos actuales, por lo que años más tarde, obtuvo, en Roma, la Licenciatura en Teología Moral en la Academia Alfonsiana, Maestría en Bioética en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum. Realizó algunos diplomados de profundización en Institutos Pastorales tanto en Colombia como en  la República Dominicana.

En el momento de ser nombrado obispo de San Pedro de Macorís, se desempeñaba como párroco de la parroquia San Marcos, Vicario de Pastoral, Juez del Tribunal Eclesiástico, profesor de la PUCMM, y Capellán Militar.

Su experiencia pastoral acumulada y sus diecisiete (17) años en el ministerio sacerdotal, les ayudarán a pastorear- con la cooperación de sus sacerdotes-, aquella pequeña porción del pueblo de Dios (Christus Dominus, 11).

Al territorio diocesano de San Pedro de Macorís, también le pertenece la  provincia de Hato Mayor del Rey. La primera esta compuesta, según el censo de 2105,  por 392,911 habitantes; y la segunda por 173,558. La división administrativa de la provincia de San Pedro de Macorís, cuenta con seis (6) municipios y dos distritos municipales, mientras que la provincia de Hato Mayor del Rey, cuenta con tres municipios y cuatro distritos municipales.

Actualmente la diócesis de San Pedro de Macorís,  tiene 26 sacerdotes, 4 diáconos transitorios, 31 diáconos permanentes, 24 seminaristas,  24 parroquias y 7 Distritos parroquiales.

La presencia de numerosas sectas, pobreza creciente, la corrupción pública y privada, la criminalidad, entre otras realidades sociales, constituye un reto y un desafío para el obispo electo Monseñor Santiago. La palabra de Dios, nos llena de esperanza, y nos viene a decir lo siguiente: “El Hijo del hombre vino a buscar y salvar lo que estaba perdido” (Lc 19,10).

La solemne ceremonia de Ordenación Episcopal y Toma de Posesión Canónica, esta prevista para el sábado 30 de diciembre a las 10:00 a.m., en el Polideportivo de la Universidad Central del Este.

Que bueno saber que nuestro hermano Santiago, pisará tierra Petromacorisana y hatomayorense. Y sabrá entonces que hay una diócesis en el mundo colocada en el mismo trayecto del sol, oriundo de la noche, de azúcar y de alcohol (…) sencillamente frutal (…) sencillamente triste, pateada y oprimida.

Que la estrella que guió a los Reyes Magos de Oriente hasta ver al niño con su madre María, te guíe,  para que puesta la confianza en la palabra del Maestro  Jesús,  puedas con firmeza echar las redes. ¡Felicidades!

Por Pbro. Felipe de Jesús Colón Padilla, Juez del Tribunal Eclesiástico

Publicada por en diciembre 5, 2017. Guardada en Opinión. Puede seguir cualquier respuesta a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o trackback a esta entrada

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